martes, 30 de octubre de 2012

¿Cómo nos convertimos en miembros de una sociedad?


Desde que una persona nace interioriza las normas y costumbres de la sociedad a la que pertenece, en un proceso llamado socialización. Esto les permite a las personas: adquirir autoconciencia, desarrollar autonomía, aprender a desempeñar roles sociales, a ser responsables y aprender a conocer y manejarse en el medio social que los rodea.
Como pasamos la mayor parte de nuestras vidas con alguno o varios grupos sociales, el aprendizaje social es permanente y el proceso de socialización continua a lo largo de toda la vida. Consta de dos etapas centrales donde intervienen distintos agentes de socialización:
La socialización primaria: se produce en los primeros años de vida de la persona en el seno de la familia, que es la principal agente socializadora del niño/a. se encarga de satisfacer las necesidades básicas y de transmitir los valores, costumbres y normas de una sociedad. Enseña las maneras básicas socialmente correctas de comportarse y normas de conducta. Cada familia tiene sus propios valores y creencias y elabora ciertas normas particulares en función de estas.
La socialización secundaria: es el proceso de aprendizaje continuo que dura toda la vida de la persona a partir del contacto con otras agencias socializadoras. Desde el jardín de infantes, pasando por la escuela, los grupos de pares, clubes deportivos, organizaciones políticas y el trabajo conforman los más comunes de los agentes socializadores de la esta etapa. En ella las personas aprenden a desempeñar roles específicos necesarios para el funcionamiento de la sociedad. 

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